Lágrimas en la ciencia

Por Francisco Blázquez

Cuestionar la evolución de los seres vivos en pleno siglo XXI nos devuelve a aquellos momentos de la historia en los que las respuestas sobre la Naturaleza se encontraban en La Biblia, en el brujo de la tribu o en los astrólogos del faraón. Nadie en su sano juicio y mínimamente formado en ciencias cuestiona hechos como la esfericidad de La Tierra, nuestro lugar en el sistema solar, el papel de los microorganismos en muchas enfermedades o la teoría de la gravitación. Pero, por diversas razones, la evolución es una cuestión bien distinta.

Hace varios días, animado por un colaborador de este blog, decidí ver el último programa de Lágrimas en la lluvia (Intereconomía) que en esta ocasión se ocupaba de la teoría de la evolución. Empezó con dos preguntas clave: «¿Se apoya esta hipótesis [la teoría de la evolución] en auténticas evidencias? ¿No creen que tras esta hipótesis científica [la teoría de la evolución] se oculta en realidad un postulado de filosofía materialista?»; y finalizó citando un texto de Darwin que ligaba darwinismo y eugenesia. Durante la hora y media que transcurrió entre esos dos momentos, el conductor del programa, el escritor Juan Manuel de Prada, dos sacerdotes teólogos, José Antonio Sayés y Manuel Carreira (este último, además, físico), y el profesor de filosofía de la UCM, José Miguel Gambra (véanse algunas de sus credenciales: 1, 2, 3), expresaron dudas o se opusieron a aspectos concretos o globales de la teoría de la evolución, del darwinismo y del neodarwinismo.

Los únicos argumentos biológicos en favor de la evolución vinieron del cuarto tertuliano, el catedrático de genética de la UAH Nicolás Jouve de la Barreda, que, aunque abogó por una intervención divina en el origen de la vida, era el único representante que pudo señalar algunas pruebas biológicas que avalan el proceso evolutivo.

Juan Manuel De Prada nos devolvió una visión aristotélica de los seres vivos argumentando la imposibilidad del cambio de substancia de una especie a otra. El concepto de substancia no se enseña en ninguna facultad de biología del mundo porque el esencialismo hace mucho que se desterró del pensamiento científico. También anotó el ilustre escritor que no se han encontrado especies de transición entre unos grupos y otros, ante la réplica del genetista con varios ejemplos, afirmó que estos no probaban nada y sacó a pasear al ornitorrinco con esa maravillosa descripción de animal hecho de retales que encontrábamos en los cromos de la infancia (no recuerdo si eran de chicles o de sobres). Naturalmente, el ornitorrinco no ofrece ningún problema a la biología evolutiva, todo lo contrario es un mamífero monotrema fascinante por tener características reptilianas (porque en la versión científica del problema los mamíferos proceden de reptiles). Este animal forma parte de la colección de argumentos del creacionismo (4), y de esa literatura estaban bien empapados tanto De Prada como el profesor Gambra, quien reconoció que sus objeciones pertenecían a obras alternativas al «staff científico dominante».

La ignorancia biológica fue desplegada con erudición filosófica y teológica, de tal forma que los telespectadores que no estuvieran versados en el problema llegarían a pensar que la ciencia no tiene muy claro eso de la evolución. Ignorancia como la que yo mostraría al afirmar alegremente que la lengua en la que estoy escribiendo no procede del latín, y que no guarda relación alguna con esas que los lingüistas —también empapados de filosofía materialista—, llaman lenguas romances. Espero que nadie argumente con las similitudes fonéticas, léxicas y morfológicas entre estas últimas y el latín, porque ya dijo De Prada (y algún otro de sus contertulios) que eso no indica un origen común. Que los seres vivos compartan un mismo patrón molecular y celular, procesos bioquímicos y genes, o que la estructura ósea de las extremidades de los vertebrados tetrápodos (lo que incluye a ranitas de San Antonio, dragones de Komodo, seres humanos y también ornitorrincos) sea la misma, tampoco tiene ningún significado. Todo es producto de la filosofía materialista que quiere hacernos descender y conectar a todos los seres vivos.

Y que nadie argumente (continúo con el ejemplo de nuestra lengua) señalando la importancia de textos en castellano antiguo, la mera sucesión temporal de escritos cada vez más similares a la lengua actual no constituyen ninguna evidencia, como tampoco puede deducirse nada de las llamadas series filogenéticas de fósiles que presentan rasgos más parecidos a las formas actuales a medida que nos acercamos al presente. Pura filosofía materialista.

Las evidencias que pedía De Prada en su programa no pueden existir puesto que no disponemos de la famosa máquina del tiempo de Wells, y no podemos, nunca podremos, ver y filmar la transformación de una especie o la aparición de un grupo nuevo dado que estos procesos llevan cientos de miles (en la mejor de las estimaciones) o millones de años. Dejando de lado la evidente transformación producida por la selección artificial humana en animales y plantas durante los últimos 10.000 años, en el siglo y medio de biología evolucionista ha quedado claro el mecanismo de la herencia y la fuente de variabilidad genética que genera diversidad en las poblaciones, sobre ella actúa la selección; existen numerosas pruebas relacionadas con la distribución de los seres vivos en el planeta (biogeografía) y anatómicas que muestran caracteres ancestrales en organismos actuales (pelvis en ballenas, coxis en humanos…). Al mismo tiempo se han realizado experimentos y observaciones que muestran cambios por selección natural en poblaciones naturales y se cuenta, además, con un importante registro fósil que ha aportado ejemplos de formas de transición entre grupos (como Archaeopteryx y Tiktaalyk) y series filogenéticas, como la del caballo, y un largo etcétera que será objeto de futuros artículos en este blog.

Contra la sinrazón es muy difícil luchar especialmente si la cuestión es compleja, si están en juego ideas religiosas o si quienes la predican lo hacen con erudición ante un público que tal vez pueda pensar que es una diferencia de opiniones basadas en distintas “creencias”. La ciencia no es un sistema de creencias, ofrece explicaciones sobre el mundo y todas ellas son materialistas y pertenecen al orden de lo natural. Dios el alma o el Monstruo del Espagueti Volador no son “realidades” comprobables por la ciencia y, por tanto, no pueden utilizarse en las explicaciones. La ciencia formula hipótesis que son puestas a prueba mediante experimentos y observaciones, y cuando el conjunto de hipótesis contrastadas es muy alto, se convierten en teoría. Es el caso de la teoría de la gravitación tras tres siglos y medio, el de la relatividad tras un siglo o el de la teoría de la evolución desde 1858.

15 Respuestas a Lágrimas en la ciencia

  1. Hace algún tiempo hablé en mi blog sobre ese programa. Permitidme que, simplemente, os ponga un enlace a la entrada:

    http://www.hojasparalasupresiondelarealidad.com/?p=504.

  2. Curiosa coincidencia el tiempo. hace apenas media hora contestaba aun conocido de otro amigo mio en su facebook que decía en relación con los evolucionistas y los creacionistas “Ambos son grupos ideológicamente extremistas que precisamente por ser extremistas no son buenos ni tienen la razón absoluta en sus ideas.”. No pude contener los dedos sobre el teclado y consteste, rápido pero conmovido en mi interior:
    “¿pero desde cuando la ciencia es “ideología” y encima extremista? A alguien se le ocurre decir que la teoría de la relatividad es una “ideologia extremista”? Poner la teoría de la evolución a esa altura es lo que hacen los creacionistas que la igualan a sus CREENCIAS confundiendolas con hipótesis. Y me perdonen Vds pero en ciencia todo vale si se puede demostrar algo o su contrario, refutar en el mas popperiano de los sentido. Ea.”
    Me extenderé en este blog que has arrancado Paco, porque escribes muy bien y dices con mucha mesura, de la que carezco cosas muy bien ligadas. Espero contagiarme de algo tuyo. Eso si, cuenta conmigo para combatir al poder de la estulticia de que se alimenta intereconomia. Por suerte la Ciencia, en mayúsculas, ha estado delante de la la sociedad, y ahora mas que nunca, que no ha querido mirarla. Luego se encuentran con los reality bites que les proporciona. Entonces asoman, teologos y eticólogos para poner verjas al campo. Pero es irrefrenable su actividad. Ni la inquisición ni los paraboleros “apedradores” de Alejandría pudieron más que retrasarnos. Pero no detener el pulso del conocimiento a tarvés de la experimentación.

  3. Me da auténtica pena que, a estas alturas, tengamos que estar discutiendo estos temas. Muchas veces pienso que le hacemos el juego contestando tanta sandez y despropósito, pero entiendo que, si no lo hacemos, mucha gente puede pensar que nos faltan argumentos a los defensores de la ciencia y la razón.

    Siempre les digo a mis alumnos que existen más pruebas de la evolución que de la redondez de la Tierra o del giro de ésta alrededor del Sol, cuestiones estas últimas que (casi) nadie ya discute.

    En el fondo es una simple cuestión religiosa, ese mal que azota a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Arrinconada cada vez más por la ciencia (Neil deGrasse Tyson habla del “Dios de los huecos”), se revuelve como una fiera acorralada.

    En la educación está la única esperanza de cambiar estas actitudes en el futuro. Tu blog y el de otros muchos contribuyen a ello.

    ¡Ánimo Paco!

  4. Es tremendamente triste ver que el absurdo creacionismoi estadounidense va calando en España.

  5. raro que no encuentro comentarios de Francisco Blázquez, ni Emilio, ni Félix Ares etc. en el debate de LinkedIn-Periodismo científico y divulgativo sobre este artículo. Me gustaría saber su opinión.

  6. ?Por qué no participan Ustedes en el debate de LinkedIn Periodismo científico y divulgativo – sobre este artículo?

  7. Debate sobre este artículo y tema en LinkedIn Periodismo científico y divulgativo

  8. Hola
    Cualquier persona seria y algo versada, reconoce que la selección natural es uno de los principales hallazgos de la historia de la ciencia. Hasta ahí de acuerdo. El problema que tiene la idea de la selección natural es que es demasiado elástica y se emplea de forma abusiva por el positivismo o el cientificismo para “demostrar” la existencia de tal o cual asunto actual. Un ejemplo muy claro de ello es el argumento de que el origen del altruismo es la selección natural “de grupo”, suponiéndose que los individuos colaboran entre sí (de modo altruista) ya que de ese modo se alcanza de manera más eficaz la supervivencia del grupo. Hoy la selección natural es un absoluto. Proponer que la evolución puede deberse a causas adicionales a la selección natural, y apostillar que dichas causas tengan algo que ver con el ámbito espiritual es una herejía científica. Evidentemente el creacionismo es una aberración, pero por favor que no nos digan que la selección natural es “Dios”, que todo lo vivo se debe a ella. Los biólogos deberían repasar la historia de la física en la frontera entre el siglo XIX y XX cuando talentos como Lord Kelvin o Albert Michelson sentenciaban que con la física newtoniana se podía explicar todo (salvo quizá el cuarto decimal), pocos años antes de que entre otros Einstein o Bohr desmontaron de un plumazo el invulnerable edificio de la física newtoniana, considerado hasta entonces como un absoluto. Recientemente he publicado el ensayo “El piano cuántico” en el que comento este y otros aspectos relativos a la eterna batalla entre la ciencia y la religión.

    • Siento decirte que en tu comentario cometes un error típico de los que sólo conocen la teoría evolutiva superficialmente. Ese error es confundir evolución con selección natural.

      La evolución es la teoría que explica que todos los seres vivos proceden de otro anterior y que todos tenemos un antepasado común. Esta teoría está plenamente aceptada por la comunidad científica, nadie duda de ella y es la base de toda la biología actual.

      La selección natural es un mecanismo, propuesto por primera vez por Darwin y Wallace, para explicar el proceso evolutivo. La mayoría de los científicos consideran que la selcción natural es el mecanismo básico de la evolución pero, desde luego, no el único.

      Actualmente se conocen varios mecanismos que contribuyen, en mayor o menor medida, al proceso evolutivo: la selección natural, la selección sexual, la deriva genética…

      Ningún científico serio dirá que “la selección natural es “Dios”", ni siquiera dirá que sea el único mecanismo evolutivo (algunos autores, incluso, opinan que otros mecanismos pueden ser más importantes).

      El altruismo existe porque la unidad evolutiva no es el individuo, sino la población o, más concretamente, el conjunto de genes (“pool” o acervo genético) de esa población.

      Dicho de manera sencilla: si un gen (o un conjunto de ellos) provoca un comportamiento altruista que conlleve el que dicho gen (o genes) se perpetúen en la población, será seleccionado, lógicamente. Las abejas defienden la colmena con su vida. Dado que todas ellas son hermanas (comparten al menos el 50% de los genes), ese comportamiento tiene sentido desde el punto de vista de la población, aunque no de la propia abeja que muere.

      Uno de los principales estudiosos de la “selección de parentesco”, JBS Haldane, dijo una vez, medio en serio medio en broma: “Daría mi vida por dos hermanos u ocho primos”. Los hermanos comparten el 50% de sus genes y los primos el 12,5%. Por eso, 2 hermanos u 8 primos dan un 100%.

  9. Hola Vicioso
    Tienes razón en comentar que conozco la teoría evolutiva superficialmente: No soy biólogo y no he encontrado por ahora -por desconocimiento- un libro sencillito que la explique para los que no son biiólogos, algo así como el Cosmos de Carl Sagan pero sobre la evolución. Si sabes de alguno se agradece. Soy un firme creyente en la evolución, es decir, creo que todos los seres vivos proceden de los microorganismos primigenios que se encontraban en los océanos de la joven tierra. Aún así, tengo varias preguntas para entrar en materia. De las 8.700.000 especies que se dice que existen ¿en cuántas se sabe que se da el altruismo? Por otro lado ¿cuál es el mecanismo por el cual los miembros de una especie pasan de colaborar entre sí -como las abejas- para evitar el fin de la población, a simplemente hacer el bien a otro individuo de tu especie aunque no haya ningún riesgo para la población o incluso el receptor de dicho acto benigno? Y por último ¿por qué los seres humanos no nos hemos extinguido? Cuando leo libros de historia observo que el altruismo en general brilla por su ausencia.
    Gracias y saludos

    • Bueno, yo tampoco sé de ningún libro que explique la evolución como Sagan explica el cosmos. De todas formas, libros como “El gen egoísta”, de Richard Dawkins y cualquiera de los muchos libros de S.J. Gould son muy ilustrativos y divulgativos.

      Tampoco tengo idea de cuántas especies tienen comportamiento altruista (por cierto, ese número de 8.700.000 es una especulación como otra culquiera, podrían ser 5 millones o 50).

      En todo caso, el comportamiento altruista no se utiliza sólo para evitar un “riesgo para la población” o para el individuo. La simple ayuda entre individuos emparentados o que compartan genes, es ya una ventaja, porque mejora las posibilidades de supervivencia y, sobre todo, de dejar descendencia con los mismos genes.

      En los seres humanos hay mucho de comportamiento altruista. Pero no necesariamente a nivel de especie (en ningún organismo se hace a ese nivel), sino a nivel de población, de tribu, de familia. El comportamiento maternal (y paternal), el defender a la familia o, incluso, el nacionalismo acérrimo, podrían ser trazas de ese comportamiento altruista para con los que están más emparentados con uno mismo y, por tanto, comparten algunos genes.

      De todas formas, en humanos la cultura es un factor muy poderoso y suele enmascarar muchos comportamientos de origen biológico y es muy difícil sacar conclusiones claras.

  10. Hola de nuevo. Quizá debe revisarse la definición de altruismo. Quien mejor practica la defensa y ayuda a los seres con los que comparten genes (la familia) es sin duda la Mafia. Y sinceramente, me parece un poco fuerte sostener que son altruistas. Lo mismo podría decirse por ejemplo del nacionalismo alemán de la década de los 30 y 40 del pasado siglo. Según este planteamiento los nazis serían altruistas. Entiendo perfectamente el concepto de altruismo desde el punto de vista biológico por el cual los individuos de una especie colaboran por un fin común. Pero me parece por ahora (hasta que encuentre argumentos científicos sólidos) que tratar de ligar ese altruismo “biológico” con el altruismo humano (con lo que las personas cuerdas y de buen corazón entienden como “bondad”), es lanzarse un poco a la piscina.

    • Es que de lo que se trataba aquí era del altruismo “biológico”. El comportamiento humano es difícil de estudiar desde el punto de vista biológico, ya que está muy alterado por la cultura.
      Desde mi punto de vista, la “bondad” humana o es una derivación de una característica genética altruista o es algo aprendido. En todo caso ese comportamiento se hace porque hay un impulso interior a hacerlo, algún tipo de reacción química debida a las hormonas, y no hay gran diferencia con el impulso sexual o cualquier otro.
      Lo contrario es suponer que existe una “moral” congénita establecida por algún ser superior, y no que las normas éticas son normas sociales y culturales, y eso, ya no es ciencia.

  11. Sin tener por el momento tener tiempo de participar en vuestro interesante debate – añado solamente el nuevo factor de la ciencia: la NEUROCIENCIA y ahí la NEUROÉTICA, que trata p.e. de una nueva ética universal basada en el cerebro (libro recomendable: “Neuroética y Neuropolítica. Sugerencias para la educación moral” de Adela Cortina –Catedrática de Ética y Filosofía Política – Ed.tecnos,2011 )
    Y repito : en LinkedIn hay un debate con muchísimos comentarios sobre este tema – : “¿Se apoya esta hipótesis [la teoría de la evolución] en auténticas evidencias?

  12. Hola
    Creo que cualquier persona interesada de verdad en la ciencia está de acuerdo -a día de hoy- en la secuencia: big bang, vida primigenia (al menos en la tierra), evolución, ser humano. De esta sencilla secuencia, la ciencia dice cero a día de hoy sobre las causas del big bang y de la conciencia, aunque algunos científicos hagan elucubraciones más o menos elaboradas al respecto. Del mismo modo, creo que muchos de los que compartimos la secuencia anterior, estamos de acuerdo en que en todo este proceso no hay intervención consciente o voluntaria de un ser superior (Dios). Llegados a este punto se abren desde mi punto de vista varias cuestiones importantes. La primera es el postulado de que todo existe como consecuencia de una probabilidad que se ha materializado (o la secuencia de accidentes que originan el universo, la vida y la conciencia). Eso de nuevo para mí es decir cero. La segunda cuestión es: si ya no hablamos de un Dios o Inteligencia Suprema interventora, sino de una propiedad de la realidad (algo así como el Dios de Einstein o Spinoza) que de algún modo – al estilo de lo que sería la providencia cristiana- “obliga” a la realidad a que se genere vida y después conciencia ¿seguiríamos negando la existencia de un Dios -si se le puede llamar así- de este tipo? La tercera cuestión sería si ese Dios del tipo del de Spinoza (esa propiedad de la realidad) tiene algo que ver con la moral, la bondad, y por último incluso con algún tipo de existencia después de la muerte.

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